28 Mayo, 2009

Un mapa que respira

Una bahía, dos montañas, dos bahías, un estrecho, dos océanos, tres cordilleras, una cordillera, tres ríos, otro mar, otra bahía, otro río, aquí va el bosque, no… aquí.

Dos bahías, tres montañas, un estrecho, el océano no va aquí. Un par de ríos más, total, ni que le fuera a importar a nadie.

Vaya… ¿Por dónde iba?

La Tierra de Dyss

Edanna Dhae a las 11:40 pm

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12 Mayo, 2009

Troysteatro, dos décadas entre bambalinas

Los orígenes de Troysteatro se remontan a 1981, cuando un grupo de alumnos y profesores de la Universidad de La Laguna, animados por el “bicho” de la escena, decidieron crear una compañía que, desde entonces, ha compaginado la experimentación e investigación desde una perspectiva profesional e independiente.

Principito

Ese camino, a caballo entre el amateurismo universitario inicial y el mundo profesional, ha ido creando un bagaje escénico que abarca desde Artaud, la creación colectiva, Lope de Vega, Tirso de Molina, la poesía, Aristófanes, Lorca, la narración oral, Marco Polo, la animación a la lectura, Anchieta, el teatro en la calle, Cervantes, Belbel, Alonso de Santos, el teatro para niños, Viera y Clavijo, el surrealismo, Iriarte, el Siglo de Oro, el realismo, Alicia en el País de las Maravillas… y un sinfín de personas y personajes que han participado durante más de dos décadas en un proyecto teatral y cultural que no olvida sus orígenes y filosofía.

Aspiramos a que aquello que nos ha permitido viajar por el mundo con el teatro como excusa nos siga motivando. Colombia, Cuba, Venezuela, Hungría, Túnez, decenas de pueblos de Canarias, Madrid, Almagro, Cádiz, Getafe o Guadalajara han sido testigos de nuestro trabajo, un recorrido que nos ha aportado, sobre todo, experiencias positivas, públicos diversos y la oportunidad de transmitir nuestra particular visión de las artes escénicas.

Ahora, como entonces, buscamos que la investigación dramática y el teatro realizado con rigor y profesionalidad, con una oferta muy amplia, desde lo teórico a lo práctico, desde la escena a la docencia, formen parte de nuestras señas de identidad. Desde los montajes dramáticos a las sesiones de cuentos o animación a la lectura, todo, siempre al servicio del público al que queremos hacer reír, reflexionar, subvertir o llorar, pero, sobre todo, entretener. Este recorrido, hace de Troysteatro un grupo, una compañía teatral canaria con historia, con la solera de los años, y con la ilusión intacta de subir el telón.

Edanna Dhae a las 10:00 pm

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11 Mayo, 2009

Mifune

Mifune saltó fuera del guardarropa que hay bajo la escalera, con ese aire indolente que tanto la caracteriza. Envuelta en una nube de perfume de rosas, extrañas hojitas y plumas de diente de león adheridas a los bigotes. Pasó al lado de la niña, sin dignarse a dirigirle tan siquiera una mirada, perdiéndose escaleras arriba con aire satisfecho.

Mamá ya le había advertido varias veces que no dejara entrar a su gata en la fortaleza donde guarda la ropa de invierno. Pero ¿qué podía hacer?  Mifune tiene el don de atravesar cualquier resquicio secreto y pasar inadvertida, tomando siempre algún camino por donde la niña no pudiese verla. Lo cierto es que para ella, su madre era algo injusta y su gata demasiado lista.

dientes-de-leon

Con curiosidad, se subió al taburete para echarle una mirada al interior del ropero. Le encantaba meterse en aquel escondrijo de techo inclinado. Era como si de repente se le concediese el don de convertirse en una valiente exploradora capaz de adentrarse en lugares inhóspitos, sorteando todos los peligros con agilidad e ingenio, para descubrir la verdad que subyace oculta dentro de todos los armarios del mundo.  Este no puede ser menos pues ¿por qué si no, su gata iba y venía tantas veces al día, escondiéndose en sus rincones más profundos?

Acarició con las yemas de los dedos, los pétalos de rosa que su madre siempre colocaba en un pequeño cesto semana tras semana.  Al tacto parecían de jabón, tan suaves que realmente eran ellos los que sentía que la acariciaran, al rozarlos de manera tenue. El aroma de las rosas resultaba allí embriagador. No le extrañaba que se hubiese convertido en el escondrijo perfecto, lecho personal de una gata tan refinada.

Su gata tenía suerte. Ella misma en muchas ocasiones, cuando deseaba estar sola durante la clase, metía la cabeza dentro de la cartera de los libros. Dentro de la cartera, solo se escuchan murmullos al amortiguarse los sonidos del mundo a su alrededor. Era entonces cuando la inundaba una extraña paz, como si se hubiese retirado a lo más profundo de un jardín, quedándose completamente sola. Por desgracia el retiro íntimo duraba poco tiempo. Siempre había algún listo que se reía de ella inoportunamente, consiguiendo que la descubrieran demasiado pronto.

Pero allí, en el guardarropa, cuando se escondía podía estar tranquila. Aquella guarida suponía un mundo perfecto. Cuando ocasionalmente se deslizaba dentro con Mifune, podían pasar horas sin que la descubriesen. Tampoco entendía por qué extraña razón siempre se quedaba dormida, pues dentro la envolvía una calidez inusual. Además, lo más extraño de todo era que, algunas veces cuando estaba dentro, le parecía escuchar el siseo de la hierba mecida por la brisa.  Al despertar, casi siempre su gata ya se había marchado, dejándola a ella cargar con todo el peso de las culpas.

Por tanto, decidió desvelar algunos misterios. Recogiendo provisiones en la cocina, y tomando prestada la linterna del cajón del recibidor, fueron al ropero y se instalaron Mifune y ella, sobre las sábanas de franela una vez más, emplazando de nuevo su campamento.  En la penumbra de su guarida notó nuevamente aquel  aroma que siempre la adormecía, y pronto escuchó otra vez, el leve susurro que venía traído por una brisa muy lejana, desde alguna parte.

La gata se apropió del cesto de los pétalos, envolviéndose en ellos tras seis o siete vueltas, logrando así que se adaptaran perfectamente a los contornos de su cuerpo. Aunque algo molesta al principio por la presencia en su santuario,  comenzó a tolerar mejor a su dueña, después de que se pusiera la linterna bajo la barbilla y comenzara a hacerle muecas desagradables.

Permaneciendo erguida intentó por todos los medios permanecer despierta, y aunque al principio lo logró durante un buen rato, gradualmente  junto al brillo menguante de la linterna, se fue adormilando tomada de la mano por aquel minúsculo atardecer, en silencio, en el crepúsculo personal hacia la oscuridad, para finalmente quedarse las dos completamente dormidas en el interior de aquel guardarropa, único en el mundo.

Una fragancia inexplicable la envolvió entonces, pues fue algo que siempre recordaría muy bien. Unos cuerpos tibios retozaban no muy lejos de ella. Aromas que no pudo ni quiso olvidar, flotaron y la envolvieron entre alegrías. El deleite de la hierbabuena, la menta y la manzanilla donde flotaba una luz radiante, jugando entre un campo de lilas y bermellón. Más, una algarabía que no consiguió explicar. ¡Qué sueño tan dulce! La pared del fondo del ropero parecía resplandecer mientras una luz bañaba su escondrijo.

Allí a diez pasos, Mifune retozaba feliz junto a otros muchos gatos venidos de lugares distantes, de tierras lejanas, que jugaban bajo un sol cálido y amarillo a perseguir los dientes de león entre los tallos de hierba. Pero había más pues, a lo lejos se divisaba un enorme prado y árboles como telón de fondo, hasta perderse en las verdes distancias de un pedazo de mundo que, apenas comenzaba a dibujarse a partir del fondo de aquel guardarropa.

Llamó a Mifune en voz baja temerosa de molestar a los habitantes del prado muy a su pesar, pues no deseaba marcharse de un lugar al que sentía que de alguna manera, había accedido gracias a su gata. Ella la miró un instante, aproximándose seguidamente y ronroneando con un trotecillo alegre. Cuando atravesó aquella extraña pared del fondo del ropero,  la vio rodeada de un leve chisporroteo dorado, que duró un leve instante. Llegó hasta la niña acurrucándose finalmente  en su regazo, exhausta,  rodeándola con la fragancia que se había traído consigo de aquel jardín de recreos tan especial.

Eso fue todo cuanto pudo recordar, la despertó su madre, muy enfadada. Al parecer había estado llamándola desde hacía un buen rato sin obtener respuesta. No estaba nada contenta no, por haberse escondido en el guardarropa que estaba bajo la escalera y  haberse  dormido dentro.  Nada contenta por haberla tenido buscándola durante tanto tiempo sin dar señales de vida. Pero lo que de verdad no le hizo ninguna gracia a su madre,  fue que se hubiese metido la gata y ella en el guardarropa estando tan sucias, pues estaban  llenas de trocitos de hierbajos, flores, hojas y dientes de león y lo peor, es que no tenía ni idea, de dónde habían salido.

Para Bibi y Gabi

Edanna Dhae a las 12:10 am

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1 Mayo, 2009

De las lunas y el sol

Sobre La Tierra de Dyss

Del sol y su estela

Un sol llameante surge cada mañana por el borde Oriental del mundo. Traza su camino dejando tras de sí una estela clara en el firmamento. Una estela si. Una estela de unos quince grados de arco acompaña al sol en su viaje a través de los cielos. Una huella diáfana a la luz del día que se puede avistar con claridad.

cuarto-de-lunaDicen muchos sabios y los que ocultan sus miedos al mundo arropados en viejos legajos, libros y pergaminos, que el sol sobre la Tierra de Dyss es un colosal cometa muy cercano. Una cola inmensa y clara tras una gran bola de fuego, que gira y gira alrededor del mundo. Pero ¿qué sabrán ellos?
Todos saben que el sol de Dyss es su guardián, y su estela es el rastro que deja su manto tras de sí. Tan radiante resulta que las estrellas huyen al verlo. En cualquier caso, el nombre de ese rastro, estela o manto es denominado: El Jareth.

El Jareth es la larga estela que deja el sol, el manto que cubre al mundo en las horas diurnas y que muchos otros creen que es el mismísimo firmamento en llamas, arrasado por el transcurrir del sol por sus senderos, allá en lo alto. Y se dice con razón ya que ciertamente, esta estela parece haber prendido los tejidos que forman la bóveda de los cielos. Un infierno en llamas que marca el camino del sol en su recorrido, trazando su huella.
Cuando el mismo sol se asoma y se esconde por el horizonte, es el Jareth el primero en avistarse, y el último en desaparecer, dando lugar a una de las más hermosas visiones; la alborada y el crepúsculo causada por el Jareth, y que generan un arcoíris de tonos iridiscentes, platinos argénteos, oros refulgentes en la misericordia de los naranjas, los rojos y los lilas más bellos del firmamento.

Poetas y escritores, músicos y filósofos, han llenado torres de piedra con amables pliegos repletos de palabras poéticas hacia estas visiones sobrecogedoras. Pero el mayor poema es contemplarlo en sí mismo, aunque las canciones sean buenas compañeras para tales espectáculos.

El poder del  sol, con su fiel compañero, su manto  El Jareth, es venerado por igual en la práctica totalidad de Las Tierras de Dyss, con muy pocas y vergonzosas excepciones. Su poder es patente, su presencia indiscutible. El sol y su manto, el Guardián y el Jareth; son poderes presentes en Dyss, y velan, por la tierra, por sus cauces y por los que le dedican algún pensamiento  al salir más allá de los confines del mundo, cada mañana.

Pero el que el sol salga cada mañana, no tiene siempre por qué ser verdad.

En efecto, un día del año, justamente el día central del calendario. El sol no sale, sumiendo al mundo en tinieblas. Se le denomina a ese día: el Día del Luto. Y es el precio que pagan los habitantes a Dyss por todas las ofensas recibidas. Un justo castigo, pues ese día resulta en muchas regiones una jornada angustiosa y  terrible, y en otros, ese día se convierte en una auténtica pesadilla.

La ausencia del día, ocasiona que todo aquello que ama, venera o se esconde en la oscuridad se aventure más allá de donde normalmente puede merodear. La prudencia y las desgracias de un día en tinieblas hacen que lo más aconsejable  sea atrancar bien puertas y ventanas, hasta que el manto del sol, El Jareth anuncie la llegada de un nuevo día en el cual el guardián, reanude una vez más su marcha diurna.

De las lunas y sus mareas

En las largas noches, especialmente en los años de invierno y otoño. La vida se hace más llevadera o más inquietante gracias a la presencia de las lunas de Dyss. Estas son: La Luna de Trigo y la Luna Doliente, como se las denomina en la mayor parte de los territorios.

La luna de plata o “La Luna de Trigo”, a la que también se la llama “la rubia” o “la alegre”, surge cada noche creciendo o menguando y es la causante de las “mareas menores”.  Tiene una fase de veintisiete  días o “versos”, es decir; un mes completo o “estrofa”. A la luna de plata también se la conoce como “La soñadora” o más cariñosamente “Irina”.

Su tamaño aparente equivale a nuestra “luna de verano” de algunas regiones. “La luna de trigo arroja una luz plateada y fría que ilumina con bastante acierto las tinieblas de la noche, y ayuda a no perderse en las largas horas de madrugada. Su luz tiene propiedades curativas y es dispensadora de fertilidad. “La luna de trigo” es venerada por igual en muchas regiones, siendo amada por la mayor parte de los habitantes, estando presente muchas veces en poemas y canciones.

Su rostro cuando está llena  presenta una serie de dibujos, como “el ratón” o “el conejo” pero el dibujo más característico que se divisa sobre su faz es la imagen de “el ciervo”, símbolo de los guías en Las Tierras de Dyss.

La segunda luna, la luna roja (o luna de  cebada) también conocida como “La Luna Doliente” tiene una aparición más caótica y su presencia es siempre inquietante en el firmamento.  Los dibujos de su rostro son adustos, surcados de cicatrices extrañas, aunque es reconocible la forma conocida como “la esfinge” sobre su faz. La luna doliente es de proporciones enormes, resultando su tamaño aparente colosal,  y ocupando buena parte de la bóveda celeste. Cuando está llena, cosa que solo sucede una vez al año, su visión es un espectáculo sobrecogedor, resultando inmensa en aspecto y extensión.

Su luz rojiza y brumosa se adentra en los rincones más resguardados, iluminando a veces lugares remotos en los cuales ninguna luz podría filtrarse, y se difunde con una facilidad que aparenta ser una luz subrayada por la magia. Así pues, su luz tiene propiedades arcanas, siendo indispensable en multitud de procesos arcanos y mágicos, y resultando un componente más de las artes mágicas del mundo.

Constituye su fase una estación completa, es decir; “una canción”,  que en Dyss corresponde a un año (en Dyss las estaciones se suceden por años consecutivamente). La luna roja tiene un efecto directo sobre las estaciones, gobernándolas. También afecta directamente al comportamiento del clima, y es la causante directa de las “mareas mayores” de las cuales ya hablo en otro apartado, pero que como se puede presuponer consisten en mareas de proporciones gigantescas, provocando que las aguas se retiren miles de millas. Descubriendo así territorios que bien pudieran ser naciones enteras o bien cubriendo de la misma forma una vasta extensión de territorio de muchos miles de millas cuadradas de extensión. Por eso se dice que: “si los pies bien secos quieres mantener, al rostro de la doliente deberás temer…”

Las lunas, tanto Luna de Trigo como Luna Doliente a veces presentan ausencias, desapareciendo de forma enigmática e inexplicable. Raras veces eso si, pero esporádicamente  desaparecen de los cielos, dejando a la mayoría de los habitantes de Dyss sumidos en el temor y la consternación. Estas “ausencias” son más frecuentes en la Luna Doliente.

Edanna Dhae a las 1:46 pm

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