26 Noviembre, 2009

El país de los deseos

Aquel cine suponía la zona franca. Allí donde la verdad de las cosas no importaba y los anhelos se convertían en sucesos. Al menos, durante un par de horas.

Ella y yo solíamos ir al cine. Siendo amigos solamente, jamás compartimos nada más allá de lo que la amistad concede. No fuimos pareja, no mantuvimos ninguna relación y nunca le robé un beso, pese a que era el mayor de mis deseos pues yo estaba locamente enamorado de ella. Bueno, en realidad le robé uno al final, de forma algo vergonzosa y de la cual siempre me arrepentiría años después.

Conmigo ella lo tuvo siempre claro. No quería nada conmigo; ni besos, ni compromisos, ni correspondencias.

Sin embargo, aquella sala ejercía un hechizo. Cuando la proyección comenzaba –daba exactamente lo mismo lo que fuera que echaran- ella apoyaba su cabeza sobre mi hombro. Yo entonces la tomaba de la mano y no dejaba de acariciársela suavemente. Nunca hubo nada más allá, nunca hablamos de ello. Simplemente sucedía. Si me concediesen ahora el poder de cambiar algo de aquello, no lo haría.

La sala me otorgaba el éxtasis, la justa recompensa por todos mis desvelos. Todos mis suspiros encontraban el cauce adecuado hacia allí donde dormitan las ilusiones, esperando entrar en acción. Por unos breves instantes, entre una cruel existencia de amor no correspondido, todos los mares quedaban en calma, y todas las aguas se apaciguaban. El viento y sus tormentas despertaban allí entonces para transportarme al país de todas las cosas jamás soñadas. Donde nace y muere el sol.

Realmente la película que allí se proyectara era lo de menos. Lo realmente valioso era el mágico influjo de aquel territorio sembrado de butacas. ¿Qué efecto ejercía sobre nosotros, o sobre ella, para que bajara sus defensas y me concediese el premio de tomarla de la mano? Lo desconozco. Pero por ello, siempre le estaré agradecido.

Ahora, años después he aprendido a inventarme salas de cine en mis sueños, donde refugiarme cuando caen las bombas de los malos momentos. Sentir así la paz y el aroma de sus cabellos sobre mi hombro. Y envolverme en el remanso de esa paz tan valiosa, pero tan huidiza para todos nosotros. Pudiéndola encontrar sin embargo en una modesta sala de cine, que se convertía, en el país de los deseos.

Edanna Dhae a las 11:36 pm

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7 Noviembre, 2009

Comentarios

Aprovechando que José Lagos me puso un comentario preguntándome muy amablemente sobre los contenidos de Lavondyss, aprovecho para hacer un eco de mi respuesta a una entrada en la cual explico algunas cosas que tenía que haber dicho hace tiempo.

Me alegra mucho saber que os gusta Lavondyss. No viene mucha gente pero la que viene siempre me deja un recuerdo agradable.

Lavondyss es un blog personal donde reúno aquellas cosas que me gustan junto a los textos que escribo. Aunque de temática fantástica siempre intento que se aproximen más a la dimensión humana. Eso, y la carga de terapia que inevitablemente coloca de aderezo todo aquel que escribe, por mucho que la teoría clame que no se deba.

Son fragmentos de algo mucho más grande que trozo a trozo se va cocinando y que tengo que ir registrando. Concretamente hace meses registré absolutamente todo el contenido generado por mí. Ahora escribo menos porque quiero guardar el material para ese proyecto más grande, que cada vez me ocupa más tiempo. Esto sumado a que la utopía de Internet se terminó en mi mente, es decir; me han robado textos. Solución: no pondré textos tan alegremente. Ha sido algo que me desanimó muchísimo para qué ocultarlo. Ya bastante he conseguido con no cerrar, dando un portazo.

Internet es muy bonito sí, pero aquí ronda absolutamente todo, lo bueno y lo malo. Siempre he ido en defensa del “copyleft” esto es; por favor difunde mis textos, difunde mi música, difunde mis recetas de cocina, pero por dios…, que no se pongan el mérito de autoría. Eso, sucede más de lo que parece. Hasta aquí llegó mi límite.

La web está y estará largos periodos detenida, pero después de cinco años, creo yo que he cumplido la primera parte de la meta. La segunda, más ambiciosa, empieza ahora.

Espero que os gusten los contenidos, hay para pasar el rato.

Hasta pronto. Gracias por estar ahí.

Atentamente

Edanna

Edanna Dhae a las 4:38 pm

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